La influenza es una infección respiratoria contagiosa causada por los virus de la influenza A y B que comprometen principalmente nariz, garganta, bronquios y  en algunos casos los pulmones.  Algunos grupos poblacionales como niños y adultos mayores de 65 años están en un mayor riesgo de presentar complicaciones graves a causa de este virus. 

Propagación

Se da principalmente a través de partículas como gotas de estornudos, al toser o hablar con una persona infectada, sin embargo, también se puede propagar mediante el contacto con objetos o superficies contaminadas. 

Una persona con influenza es más contagiosa durante los tres o cuatro primeros días después de la aparición de la enfermedad, sin embargo, algunas poblaciones como bebés o personas inmunosuprimidas que estén contagiadas llegan a ser contagiosas por más de siete días.

Signos y síntomas comunes

Aparecen de forma repentina, pueden presentarse todos o algunos de los siguientes:

  • Fiebre
  • Escalofríos
  • Tos
  • Dolor de garganta
  • Secreción nasal
  • Congestión nasal
  • Dolor muscular
  • Cefalea
  • Fatiga
  • Vómitos 
  • Diarrea

En personas con sistema inmune comprometido o bebés, pueden haber complicaciones de la enfermedad en las cuales se requiere atención hospitalaria. 

Diagnóstico

Existen diversos virus que provocan enfermedades respiratorias diferentes a la influenza, por lo que para realizar el diagnóstico es necesario complementar la revisión clínica con pruebas diagnósticas.

Entre las pruebas más comunes se encuentran:

  • Prueba de diagnóstico rápido de influenza (RIDT): detecta los antígenos en un tiempo estimado entre 10-15 minutos, no obstante, esta prueba no es tan precisa.
  • Pruebas moleculares de detección rápida: detectan el material genético del virus en un tiempo aproximado de 15-20 minutos, siendo más precisa que la RIDT. 
  • Pruebas de reacción en cadena de la polimerasa con transcriptasa inversa (RT-PCR), cultivos virales y pruebas de inmunofluorescencia: realizadas en laboratorios especializados y hospitales, son más precisas y dan resultado en un tiempo estimado de 1 hora o más. 

Sin embargo, vale la pena aclarar que no todos los profesionales envían pruebas para corroborar el diagnóstico, ya que algunos optan por realizar el diagnóstico según la sintomatología del paciente y su criterio clínico. 

Tratamiento

Los antivirales son la opción más común de tratamiento, porque son los medicamentos más eficaces si se administran de forma temprana, es decir, uno o dos días después del inicio de los síntomas, acortando la duración de la enfermedad en uno o dos días y evitando complicaciones en personas con mayor riesgo como bebés, personas de la tercera edad o inmunosuprimidos, y la necesidad de una hospitalización. De igual manera, la hidratación, el reposo y evitar corrientes de aire juegan un papel fundamental en la recuperación. 

Referencias: